miércoles, 22 de enero de 2020

¿Por qué es necesaria educación sexual en las aulas?

Con la polémica de Pin Parental nos vemos con la obligación de explicar por qué son necesarias clases y talleres de educación sexual en las aulas. La verdad es que es muy triste que en pleno siglo XXI aún tengamos debates de este tipo, porque al igual que ningún padre se plantea dudas sobre la conveniencia de un curso de educación vial, o de respeto hacia el patrimonio cultural, no debería haber ningún debate sobre otros cursos o talleres destinados a la educación afectivo-sexual.

Aunque antes me gustaría aclarar algunos "mantras" que llevo escuchando estos días acerca de la educación de los hijos, y que veo repetidos, una y otra vez, y son directamente mentira, por mucho que algunos políticos quieren convencer a sus votantes que son derechos que les han arrebatado.


PRIMERA MENTIRA: LOS PADRES NO TIENEN LIBRE DERECHO A DECIDIR SOBRE LA EDUCACIÓN DE SUS HIJOS


Los contenidos educativos NO SON DECISIÓN DE LAS FAMILIAS, sino de los centros educativos  que a su vez imparten los contenidos curriculares recogidos en las leyes de educación. Las actividades que se plantean en un centro escolar forman parte del currículo escolar, y por tanto son obligatorias.

En resumen, tu no puedes decidir que se le enseña a tu hijo en un centro educativo. Esto ¿a qué es dedibo?

Pues a que la libertad de tu hijo a recibir una educación integral está por encima de tu libertad de censurar su acceso a esa educación.


La libertad de recibir una educación integral y el derecho al conocimiento es un derecho universal que no se le puede negar a ninguna persona. Por eso es obligatoria la escolarización de todos los menores.

Vamos a poner un ejemplo muy clarito, aunque tu creas que tu hijo no debe utilizar preservativos, y que el uso del condón es un pecado, tu hijo, y tu hija, tienen el derecho a estar informados sobre su existencia, para qué sirve y cómo se usa un condón. Una vez que esté informado, tú como padre les podrás educar como tú quieras y explicarle, en casa, que el condón es una herramienta del diablo diseñada para el fornicio y el pecado.  Pero el menor está en su derecho de conocer su existencia.


SEGUNDA MENTIRA: EN LA ESCUELA NO SE IMPARTEN VALORES 

Otra de esas frases que llevo escuchando estos días es eso de: "Sólo hay que educar en contenidos, los valores y la ideología en casa".  A toda la gente que suelta perlas de este tipo, les tengo que decir, ya que estáis tan preocupados por la educación de vuestros hijos, ¿os habéis parado a leer la programación didáctica del curso de vuestro hijo? Este documento, que es público y cualquier padre puede consultar, se explican los contenidos que se van a desarrollar durante el curso...  ¡pues sorpresa!

 Todas las programaciones didácticas están diseñadas para inculcar valores y por lo tanto una ideología.


Es más, estos valores se trabajan de forma especial y reiterada, en todas las asignaturas, ya sea a través de las competencias claves o los contenidos transversales. Por lo que los centros educativos no son no meros transmisores de conocimientos, sino también de valores.

Esos conjuntos de valores van enfocados a reforzar una ideología, agarráos que vienen curvas, una ideología muy peligrosa... el valor de la democracia y los derechos universales. ¡¡Indignaos padres!! ¡¡Están inculcando valores a vuestros hijos recogidos en la Constitución y en la Declaración de los derechos Universales!!  ¡¡Qué vergüenza!!

Os pongo ejemplos de lo que pone en cualquier programación escolar, ejemplos de lo que este gobierno judeomasón, comunista quiere imponer a vuestros hijos:
  • Fomentar:
    • la igualdad entre hombres y mujeres
    • valores de igualdad de trato y no discriminación
    • valores que sustentan la igualdad, la libertad, justicia, pluralismo político, paz, democracia
    • respeto a los derechos humanos
    • rechazo de la violencia
    • respeto al Estado de derecho y a las víctimas del terrorismo y de cualquier tipo de violencia.
  • Prevención de la violencia de género o contra personas con discapacidad.
  • Prevención y resolución pacífica de conflictos.
  • Evitar comportamientos y contenidos sexistas y estereotipados.
Es decir, si en nuestra Constitución y en la Declaración de los derechos universales dice que  dos mujeres se pueden casar y formar una familia, y son una familia tan normal como cualquier otra, ¿por qué te molesta que se aborde ese tema? ¿No quieres criar a tu hijo en una democracia? ¿en valores de respeto e igualdad?

¿Por qué hay que impartir educación sexual en las aulas?


Primer motivo, porque es imprescindible para favorecer el crecimiento sano, equilibrado y consciente de nuestros niños, adolescentes y jóvenes. Y esto no lo digo yo, que esto lo defienden cientos de profesionales y especialistas de todo tipo: psicólogos, sexólogos y médicos.

¿el problema? que los padres escuchan la palabra "sexual" y sólo les viene a la cabeza imagénes pornográficas, y asocian sexual con coito. Por eso se escandalizan cuando escuchan que se les va a impartir un curso de este tipo a niñ@s de primaria.

La mayor parte de padres desconcen los contenidos que se tratan dentro de un programa de educación sexual.


Es tanto el miedo que hay al rechazo de los padres que a estos cursos se les etiqueta bajo el nombre de 'Educación afectivo-sexual', buscando que la inclusión del término 'afectivo' tranquilice y apacigüe los miedos y reticencias que, tristemente, aún se tienen.

Segundo, que la educación sexual no es ideología, ni se basa en creencias ni valores, sino en una ciencia: la sexología.  


Es decir, son cursos de educación sanitaria o ¿acaso la salud tiene ideología? Son charlas de prevención de salud, física y mental, de niños y adolescentes. Por eso hay que escuchar a lo que dicen los profesionales: psicológos, sexólogos, pediatras, médicos; no políticos.

Tercero, que la educación sexual se basa en derechos sexuales (que son derechos humanos).


Y estos contenidos son respaldados por organizaciones como la OMS y la UNESCO. Esto decía la OMS en ¡¡1983!!: "La educación sexual debe aumentar el amor, el conocimiento propio, debe mejorar la toma de decisiones y la técnica de la comunicación". Y la propia UNESCO en 2010 decía esto sobre la "polémica" de la diversidad familiar: "No es posible entender la sexualidad sin referencia al género ni a la diversidad como características fundamentales de la sexualidad"

Cuarto, que gracias a estos talleres y cursos se previenen situaciones de todo tipo: desde abusos sexuales, bullying, embarazos no deseados, transmisión de enfermedades.

 Es decir, cuanta más información tienen los alumnos, menos probable es que surgan casos de este tipo.


Un dato bastante escalofriante es que las minorías sexuales sufren mayores tasas de suicidios (7 veces más) y de desórdenes depresivos, ya sea por motivos de bullying (50% de los casos de acoso escolar tienen que ver con la afección afectivo-sexual) , exclusión social y rechazo en el ambiente familiar.

Por otro lado, también se les enseña a detectar situaciones de abusos sexuales ya que muchas veces los niños no son conscientes de que están siendo víctimas de abuso. Así como a saber detectar casos de violencia en pareja (control de redes sociales, aislamento, vejaciones, menosprecios e insultos)

Quinto, porque  la educación sexual debe llegar a las aulas antes que la  pornografía. Y según estudios los niños se inician en el visionado de contenidos porno a partir de los 8 años. En países como Suecia la educación sexual está incluída en el currículum escolar.


¿Qué se da en los talleres de sexualidad?


Lógicamente se dan contenidos acordes a la edad de los alumnos, como en cualquier otra asignatura, entre los temas a tratar podemos encontrar: encontrar los cambios corporales en la adolescencia, trabajos sobre estereotipos sexuados y como influyen en nuestra manera de ser y relacionarnos, como nos influyen los mensajes que recibimos a través de la música, series y películas, los primeros noviazgos.

Todo ello a través de un diálogo guiado, para que sea el alumnado el que saque sus propias conclusiones y enseñanzas. Siempre entendiendo la esfera sexual del individuo como un área de desarrollo y crecimiento personal que hay que promover en positivo.

Recogemos las infografías de la sexóloga Laura Marcilla que explican de forma muy ilustrativa en qué consisten estos cursos y talleres:

- No se intenta convertirles en gays o lesbianas / Se les enseña a respetar a todas las personas, aunque tengan una sexualidad diferente. ¡¡La homosexualidad no se copia, ni se imita, sino se nace!!

- No se les enseña técnicas de masturbación / Se les explica que la masturbación es una decisión personal y que no es ni mejor ni peor elegir hacerlo o no hacerlo.

- No se les obliga a realizar juegos eróticos / Se conozcan a sí mismo, sin castigarles ni hacerles sentir culpables.

- No se les pone vídeos de pornografía / Se les hace entender que el porno es una ficción, que no representa cómo es el sexo en la vida real.

- No se les incita a tener relaciones sexuales / Se les da información para que, cuando ellos decidan tenerlas de manera segura y consensuada.

- No se les enseña a odiar a los hombres / se les explica que hombres y mujeres tienen los mismos derechos y deben ser tratados igual.

- No se anima a las chicas a poner denuncias falsas por violencia de género / Se les da información para que reconozcan situaciones de violencia en pareja, para evitarla y saber actuar si la detectan.

- No se promueve la zoofilia y el incesto / Se les enseña la importancia del consentimiento y el consenso en el sexo para prevenir abusos y agresiones sexuales.


¿Qué demuestran los datos sobre la educación integral en sexualidad?


Existen pruebas significativas del impacto de la educación en sexualidad sobre el comportamiento sexual y la salud. Los datos ponen de relieve que:
  • La educación en sexualidad tiene efectos positivos, entre ellos un aumento del conocimiento de los jóvenes y una mejora de su actitud en lo que respecta a la salud y los comportamientos sexuales y reproductivos.
  • La educación en sexualidad, tanto en la escuela como fuera de ella, no aumenta la actividad sexual, el comportamiento sexual de riesgo o los índices de ITS y VIH.
  • Se ha demostrado que los programas que promueven únicamente la abstinencia no tienen ningún efecto en el retraso de la iniciación sexual ni en la reducción de la frecuencia de las relaciones sexuales o el número de parejas sexuales.
  • Los programas “centrados en el género” tienen una eficacia considerablemente superior a la de los programas que no integran consideraciones de género a la hora de alcanzar resultados en materia de salud como la reducción de los índices de embarazo no deseados o de ITS.
  • La educación en sexualidad logra mejores resultados cuando los programas escolares se complementan con la participación de padres y docentes, de los institutos pedagógicos y los servicios de salud pensados para los jóvenes.




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