jueves, 13 de noviembre de 2014

El amor en tiempos de WhatsApp



La semana pasada nos sorprendió la noticia del lanzamiento del doble check "azul" de la aplicación móvil WhatsApp. Desde Pussycat ya llevamos tiempo advirtiendo de los peligros que conllevan muchos de los avances tecnológicos en materia de sexualidad, especialmente en relación a la violencia de género.
En el pasado Congreso Mundial de Sexología Médica, celebrado en Málaga en 2013, varias compañeras* y yo presentamos un trabajo en ralación a este tema, ya que nos parecía importante hacer una reflexión sobre a dónde nos llevan todos éstos "supuestos" avances tecnológicos. Bajo el título "No es amor, es posesión" expusimos un póster resumiendo las amenazas que podemos encontrar en este tipo de aplicaciones, sobre todo cuando hablamos de adolescentes.


En los últimos años se ha observado un repunte de violencia de género entre los más jóvenes. ¿Qué está pasando?, ¿no se supone que la sociedad está más concienciada con este problema?. Puede parecer que es un tema del pasado pero la realidad nos muestra unos datos desconcertantes y preocupantes.

Según un informe de la Universidad Complutense de Madrid y el Ministerio de Sanidad (2012), un 11% de los estudiantes universitarios varones afirmaban haber ejercido malos tratos (insultos, humillación, control o agresión) y, de ellos, otro 11% lo hicieron en más de una relación. Entre las chicas universitarias, el 12%  se había sentido obligada a conductas sexuales en las que no quería participar, un 10% vió cómo su pareja la aislaba de sus amistades, un 8% ha vivió una situación de control hasta el mínimo detalle, un 6% había recibido insultos con frecuencia y un 4% reconocía que su pareja le había pegado

¿Cuál es la causa de este aumento de violencia machista entre los jóvenes?. La inexistencia de una educación afectivo-sexual de calidad hace que se sigan manteniendo estereotipos y mitos en torno a la sexualidad que, en ocasiones, pueden propiciar conductas de riesgo, relaciones tóxicas e incluso violencia de género.
Las creencias sobre el amor romántico como, el mito de la media naranja o los cuentos de hadas, están muy arraigados en el pensamiento de nuestros jóvenes, ya que siguen siendo perpetuados y alimentados en casi todas partes, desde los cuentos infantiles, pasando por novelas juveniles, películas, series de televisión, publicidad, etc., etc.
Se les lanzan mensajes que generan un concepto de las relaciones sentimentales muy sesgado y erróneo, como:

 - El amor lo puede todo.

- Los celos son una muestra inequívoca de amor verdadero.

- Hay una persona especial para ti, que es irreemplazable.

- Juntos para siempre, pase lo que pase.

Y además, se mantienen los estereotipos de género:

- Los hombres tienen que ser fuertes y protectores.

- Las mujeres, femeninas, sumisas y complacientes.


En este caldo de cultivo, que genera sentimientos muy fuertes, entre ellos inseguridad y falta de autoestima, entran en juego las nuevas tecnologías que se convierten en vehículos facilitadores de conductas de acoso y violencia de género.
Las aplicaciones como whatsapp, nos permiten obtener todo tipo de informaciós sobre otras personas como si está o no conectado, a que hora realizó su última conexión y ahora, para colmo, si ha leído o no nuestros mensajes. Esto puede usarse para ejercer control sobre la pareja. El problema comienza cuando los jóvenes entienden este control como muestra de amor verdadero y, por tanto, el amor justifica todo comportamiento. Esta creencia les da poder a los acosadores, o potenciales acosadores, y las nuevas tecnologías se convierten en sencillas herramientas para el control de la pareja.

 Por supuesto, no trato de criminalizar ni condenar las nuevas tecnologías, es cierto que son de mucha utilidad y que es difícil imaginarse la vida sin ellas, son una forma de comunicación muy efectiva no sólo entre amigos y conocidos, sino que nos ofrecen una ventana al mundo. Pero no debemos olvidar los riesgos que todo esto conlleva, especialmente entre los más jóvenes, y que supone en en muchos casos, renunciar a nuestra intimidad. Esta falta de privacidad puede hacernos vivir situaciones no deseadas y peligrosas.

Como profesional quiero hacer hincapié en la importancia de que nuestr@s jóvenes reciban educación afectivo-sexual, centrada en el aprendizaje de valores positivos para prevenir la violencia de género. La OMS acredita que los programas educativos funcionan para frenar el machismo. La prevención a edades tempranas es crucial para el éxito de estos programas.

Para terminar quería dejaros un capítulo de la serie Black Mirror que, precisamente, trata el tema que hoy nos ocupa, aunque desde una perspectiva mucho más futurista. Me parece un buen ejemplo para invitaros a reflexionar sobre a dónde nos conducen las nuevas tecnologías.
La primera temporada de esta serie británica cuenta con 3 episodios, todos independientes entre sí,  dónde abordan diferentes historias sobre el avance de las nuevas tecnologías y las posibles consecuencias para la sociedad. Para l@s interesad@s, creo que ya está disponible una segunda temporada.

Black Mirror. Temporada 1, capítulo 3 "Tu Historia completa":
 https://www.youtube.com/watch?v=j3_8mBX7VXA

Y no lo olvidéis:

- Si no te respeta...

- Si no tienes liberdad...

- Si te controla...

                            NO ES AMOR, ES POSESIÓN




*Autoras del póster "No es amor, es posesión" presentado en el Congreso Mundial de Sexología Médica (Málaga, 2013):  Ana Yáñez Otero, Esther Calvo Gómez, María Soledad Banda Márquez, Patricia Polo Carrión, Carmen Muñoz López-Viejo.




No hay comentarios:

Publicar un comentario